Primer da con el aire a 27 grados: « Que si se nota? Los trabajadores no dejamos de movernos y se suda »

  • Energa La letra pequea del decreto de ahorro: todo el hotel a 25 o 27 grados? qu temperatura en el gimnasio?
  • Real Decreto El Gobierno limitar el aire acondicionado a 27 grados en transportes, centros de trabajo y comercios y la calefaccin a 19

A las 00.00 horas de este mircoles, una semana despus de la publicacin en el Boletn Oficial del Estado del Real Decreto que lo regula y pese la oposicin de la Comunidad de Madrid, que lo recurrir al Constitucional, y el rechazo del resto de comunidades del PP, han entrado en vigor las medidas del plan de ahorro energtico del Gobierno. Es oficial: las luces de escaparates y edificios pblicos que estn desocupados tienen que apagarse partir de las 10 de la noche. Durante el da, el aire debe estar a 27 grados en edificios pblicos, grandes almacenes, infraestructuras de transporte (aeropuertos y estaciones de tren y autobs) y comercios.

As se ha vivido esta jornada en distintos puntos de Espaa:

Una trabajadora de un bar en el centro de Sevilla regula el aire acondicionado.
Una trabajadora de un bar en el centro de Sevilla regula el aire acondicionado.GOGO LOBATO

Andaluca

Sevilla, 10 horas. 26 grados a la sombra de las Setas de la Encarnacin, el mastodntico edificio de Jrgen Mayer, convertido en un emblema del urbanismo de los excesos de principios de los 2000. Al comienzo de la calle Regina se puede desayunar al estilo francs en La Crme de la crme. una cafetera coqueta que tiene terraza en la calle y un acogedor interior. Dentro, el aire acondicionado est encendido desde primera hora. Las dos creperas que funcionan durante el da, y que alcanzan casi los 300 grados de temperatura, son una fuente de calor constante que no hay ms remedio que compensar para que el ambiente sea agradable dentro.

El restaurante tiene puertas automticas que se abren y se cierran con un sensor. El local no necesitara hacer ningn tipo de arreglo para adaptarse a las nuevas condiciones que impone el decreto de ahorro energtico. lvaro, el encargado, no ve mayor inconveniente en ajustarse a las pautas impuestas desde el Ministerio para la Transicin Ecolgica. Hay ratos, durante las horas de mayor afluencia en la terraza, en las que se entra y sale continuamente haciendo malabarismos con la bandeja y la puerta se bloquea manualmente para que est siempre abierta.

Pero no es ese un problema que tenga difcil solucin. De hecho, apenas se comenta el asunto, lvaro desbloquea el cierre y esta periodista a punto estuvo de comerse la cristalera cuando intentaba salir creyendo que segua abierta. En el interior del bao hay instrucciones para un correcto lavado de manos y la luz se apaga de forma automtica tras dos minutos. Fuera, las mesas se limpian con desinfectante tras cada servicio. Las secuelas del protocolo Covid conviven con las precuelas del protocolo energtico. Crisis tras crisis, superpuestas, lo que se ha resentido es la plantilla del local: « Llegamos a ser 12; ahora estamos cinco o seis », explica el camarero.

Como lvaro, otros hosteleros del entorno demuestran que estn curados de espanto. Tras dos aos de pandemia, adaptarse peridicamente a las novedades (y los caprichos) del BOE y del BOJA (el Boletn Oficial de la Junta de Andaluca) se ha convertido casi en una rutina.

Roberto Cacciari es el propietario del bar Er Tito, en la calle Jos Gestoso, un local pequeo pero con una buena terraza situado en la esquina con la calle Arguijo, que ofrece un recomendable montadito de solomillo al whisky. Roberto es italiano, de Bolonia, pero lleva 15 aos al frente del establecimiento en Sevilla. Est acostumbrado a pasar calor y pasar fro porque las limitaciones fsicas de su negocio obligan casi a tener las puertas siempre abiertas. « Aguanta usted bien los rigores del invierno y del verano? », le pregunta la periodista. « Yo y cualquiera. Lo que ocurre es que nos hemos vuelto muy delicados. Pasamos del aire acondicionado a la calefaccin casi sin tregua. Me parece muy bien que se restrinja la climatizacin. Por m, como si se prohbe. Antes ramos mucho menos exigentes. Ahora no nos atrevemos a salir de casa en cuanto el termmetro sube o baja unos grados ».

A escasos metros se encuentra la floristera Ramitos. Pepe es el empleado que responde a las preguntas de la periodista. El establecimiento es tambin pequeo en su interior y buena parte del gnero se exhibe fuera. « Cerrar las puertas es para nosotros ponerle barreras a una clientela que a veces se resiste a entrar. Adems, necesitamos tener el local permanente ventilado por las plantas que hay en el interior. As nos lo exigan tambin para evitar contagios y ahora nos piden lo contrario ».

El negocio cierra este prximo sbado por vacaciones. Ya en septiembre, buscarn asesoramiento en la gestora para que saber exactamente si tienen que realizar algn tipo de adaptacin. Porque no siempre es fcil interpretar el lenguaje jurdico de los decretos. « Con el Covid, segn con quin hablaras te decan una cosa o la contraria: ni ramos actividad esencial ni tenamos derecho a ayudas porque estbamos en la misma categora comercial que las tiendas de comida para animales, que s podan abrir ». O sea, que pedirn consejo profesional.

La semana no est siendo especialmente dura en Sevilla en mitad de un verano que ha dado poco descanso en cuestin de temperaturas. Acogerse a sagrado, o sea, adentrarse en una iglesia, ha sido siempre una de las opciones para el turista a las horas de la cancula. Pero los templos ya no estn abiertos todo el da. La iglesia de Santa Catalina cierra desde las 13 hasta las 17 horas. En su interior hay media docena de ventiladores pero solo uno est en marcha junto al seor que vende lotera de la Hermandad de Nuestra Seora del Carmen, Beato Marcelo Spnola, Mara Santsima del Rosario y Santo Domingo de Guzmn. A las 12 de la maana, las puertas de la iglesia siguen abiertas de par en par. De nuevo, el protocolo covid se ha impuesto a los hbitos ancestrales contra el calor, que aconsejan cerrar temprano para evitar que entre la flama. En vsperas del ferragosto sevillano, una parte de la ciudad ha huido a las playas de Cdiz y Huelva en busca de su particular refugio climtico.

Para saber ms

Catalua

Los comercios catalanes no han seguido masivamente de las restricciones del Gobierno en ahorro energtico. Pese a que a medianoche entraba en vigor la norma que obligaba a las tiendas a apagar las luces de los escaparates, muchas grandes arterias comerciales de la ciudad, principalmente en las que se concentran establecimientos de moda, se vean iluminadas como cualquier otro da del ao. Desde la patronal de comercio se remarcaba las dificultades tcnicas de este primer da, ya que haba personal de vacaciones y no todos los empleados conocen los dispositivos de programacin para cerrar las luces por la noche.

« No se ha llevado a cabo de una manera tan estricta porque ha sido muy precipitado y tcnicamente la gente necesita su tiempo para hacer los cambios », dijo a Efe el presidente de la Unin de Ejes Comerciales y Tursticos Barcelona Oberta, Gabriel Jen. Adems, aadi que « todo ha sido muy improvisado, muy precipitado y con poco tiempo de adaptacin ». Los pequeos comercios apagaron las luces por la noche, aunque la mayora ya lo vienen haciendo desde siempre y la medida no les afect.

Lo que ha tenido un seguimiento total es ajustar la temperatura de los aires acondicionados a 27 grados, aunque los comerciantes lamentan del poco tiempo que tendrn, hasta septiembre para instalar puertas automatizadas as como la inversin que supone en un sector que todava est afectado por las restricciones provocadas por las medidas para frenar el coronavirus.

Las luces de los escaparates encendidas en ejes comerciales de Barcelona contrastaban anoche con la oscuridad de algunos edificios que son atraccin turstica, como La Pedrera, que decidieron apagarlas para ahorrar pese a que no estn obligados.

Tiendas con los escaparates apagados en la calle Santiago de Valladolid.
Tiendas con los escaparates apagados en la calle Santiago de Valladolid.J. M. LOSTAU

Castilla y Len

Desde este mircoles por la noche y salvo un muy improbable cambio de rumbo, la imagen nocturna de las ciudades de Castilla y Len y del resto de Espaa cambiar para volverse ms oscura. Ser la consecuencia visible de la entrada en vigor del decreto de ahorro energtico impulsado por el Gobierno y que no ha tenido buena acogida entre los comerciantes de la Comunidad, que no solo lo rechazan frontalmente si no que se muestran impotentes a la hora de acatar unas medidas que no les gustan, segn informa Ricardo Garca.

El presidente de la Confederacin de Comercio de Castilla y Len, Adolfo Sainz, reconoce que gran parte de los miembros del sector estn muy cabreados. En primer lugar, seala que en muchas tiendas desde noviembre se ha venido notando la subida del precio de la luz, por lo que en aquel entonces ya optaron por aplicar sus propias medidas de ahorro. No obstante ahora, que hay una ley que marca cmo se debe actuar, Sainz se siente acorralado. Nos parece mal que se apliquen medidas de forma impositiva, asevera, ya que considera que cada uno debera poder actuar como considere. Eres t el que pagas tus facturas, remarca.

Una mujer ajusta la temperatura a 27 grados en una de las estancias del Parador de Alcal
Una mujer ajusta la temperatura a 27 grados en una de las estancias del Parador de Alcal de Henares.Fernando AlvaradoEFE

Comunidad de Madrid

En uno de los locales de una gran cadena de tiendas de ropa en Gran Va, que no quiere ser identificado, desde el lunes el termostato marca 27 grados y las puertas de entrada -por primera vez desde que abrieron en esta ubicacin- estn cerradas. No se nota demasiado fro, tampoco calor. Sus trabajadores lo agradecen. « El aire estaba tan bajo que nos moramos de fro », confiesa su encargado, que tampoco quiere que se sepa su nombre.

Las entrada no se cerraba en ningn momento del da y, segn este empleado, era un despilfarro a nivel energtico y haca que estuvieran « sudando en invierno y pasando fro en verano ». El aire no lo controlan ellos, est automatizado « desde arriba ». En estos gigantes textiles lo controla la oficina central, y est previsto que a partir de ahora se empuje la puerta para entrar al establecimiento. No ocurre lo mismo en todas las franquicias de Gran Va, donde la mayora tiene la entrada abierta de par en par.

Algn pequeo comercio tampoco tiene las puertas cerradas. A cinco minutos de la arteria central, est Dez, una pequea tienda de calzado que tambin lleva desde el lunes con el aire a 27 grados pero no cierra su entrada. Antes lo tenan a 23. Su encargado se resiente: « Que si se nota? Bajamos y subimos, los trabajadores no dejamos de movernos y se suda ». Desde la Asociacin de Comerciantes e Industriales de Sol, Preciados, Carmen, Arenal y Adyacentes, opinan que « no hace falta que el Gobierno nos diga nada, tal y como est el precio de la luz tenemos que ahorrar: ningn pequeo comercio ha dejado nunca su escaparate encendido a partir de las 10 de la noche ni el aire a 19 grados », subraya su presidenta, Paloma de Marco.

La hostelera lo vive distinto. El cliente que va a comprar a tienda no permanece un gran periodo de tiempo en su interior pero el que va a comer o a cenar un restaurante puede pasar horas ah. « Es la diferencia y lo que nos afecta a nosotros », comenta el director general de Hostelera Madrid, Juan Jos Blardony, que asegura que « por parte del cliente no se producir esa sensacin de confort, necesaria en un establecimiento ». En uno de los bares de la plaza Santa Ana ya se nota: han encendido los ventiladores y apagado el aire acondicionado. Su encargado, Luis, cree que los clientes se ven perjudicados y afirma que « con las cmaras de fro que generan calor, la carne ardiendo y el consumo de alcohol el aire a 25 grados no refresca nada ». Hay nmeros de las posibles prdidas a las que se enfrentan los establecimientos: Hostelera Madrid estima que sufrirn hasta finales de septiembre una prdida de 116 millones de euros, con un descenso de un 3% de clientes.

Cartel informativo en una tienda de ropa de Valencia.
Cartel informativo en una tienda de ropa de Valencia.Ana EscobarEFE

Comunidad Valenciana

En Valencia a las 10 de la maana, cuando los comercios estaban subiendo las persianas, la temperatura ya es de 27, pero la sensacin trmica por la humedad la elevaba a los 30. En la comercial calle Coln, al entrar en un comercio no hay bofetn de fro. Sin termmetros a la vista, la sensacin an es de fresco. « Pero es por la hora. Veremos cmo lo pasan las clientas que vengan sudadas y entren en un probador a partir de las 12 », se lamenta Patricia, una empleada de una gran cadena de moda. Nadie confiesa abiertamente si estn a 27 grados o a 25 para cumplir con el confort laboral de la actividad ligera que realizan por toda la tienda y que har que les pese el pantaln largo del uniforme. « Lo vamos a pasar mal », se lamenta. La mayora de estos locales no tienen puertas, ni automticas ni manuales, pero donde las hay s estn cerradas y ya se advierte que apenas se notar la climatizacin en unas horas, « cuando el calor se cuele en la tienda ».

Esas puertas son las que complican a Pedro, el camarero de una cafetera de una de las calles adyacentes a la gran va comercial de Valencia. Tiene que atender la terraza y antes en sus idas y venidas no tena que lidiar con ellas. « Tenemos que cerrarlas por la normativa y porque, de no hacerlo, ser imposible estar bien dentro del local con la temperatura que tenemos que cumplir », asegura. Los carteles de « local climatizado » que lucen en los restaurantes de la calle Ribera pueden perder su efecto llamada.

En el barrio de Ruzafa, uno de los ms cool y repleto de turistas estos das, en la cervecera de la calle San Valero han optado por cumplir el decreto echando mano de viejos remedios: los grandes ventiladores de techo. « As podemos tener todo abierto y rebajar el calor y la factura », asegura Paco desde detrs de la barra. Triple beneficio.

El abanico ha vuelto a aparecer hasta en los cajeros, donde los 27 grados a los que estn obligados las oficinas hacen que ni se note diferencia con el exterior. Lo mismo ocurre en el Mercado Central, pero all estn acostumbrados. Por la condicin de edificio histrico, nunca han tenido aire acondicionado, sino una climatizacin que los vendedores denuncian que funciona a medio gas y que rebaja « uno o dos grados » la temperatura del exterior, explican desde la gerencia. A pleno rendimiento funcionan los grandes ventiladores que penden de los techos de este emblema modernista de la ciudad por donde circulan clientes y turistas, ms por facilitar la circulacin de aire que por refrescar. « Por una vez, a nosotros esto no nos cambia nada. Vamos a seguir pasando las maanas con calor, como hasta ahora, que no s cmo lo resistimos », se lamenta Pepita desde su puesto de frutos secos. Costumbre y resignacin.

Edificio levemente iluminado en Santiago de Compostela.
Edificio levemente iluminado en Santiago de Compostela.E.P

Galicia

La entrada en vigor del nuevo decreto de ahorro energtico aprobado por el Gobierno no se ha notado este mircoles en Santiago de Compostela y todo apunta que no lo har a corto plazo. Los monumentos ms emblemticos, como la Catedral de Santiago, no se apagarn en horario nocturno, en los edificios del Gobierno autonmico las luces ya empezaron a apagarse en lunes y en el comercio y la hostelera todava no se han adoptado cambios, a la espera de que la « improvisacin » que ven en esta legislacin se concrete y se resuelvan los recursos que ya han anunciado administraciones como la Comunidad de Madrid.

La ciudad es estas semanas un hervidero de turistas y peregrinos y comerciantes y hosteleros, los dos colectivos ms afectados por las nuevas medidas, estn ms centrados en hacer frente al aluvin de clientela e intentar levantar sus negocios tras dos aos y medio de pandemia « en los que lo pasamos muy mal » que en aplicar los cambios exigidos por la legislacin. « Venimos de una pandemia, ahora mismo lo que estamos es llenos de gasto, pagando los ICO », recuerda en conversacin con EL MUNDO Jos Antonio Seijas, presidente de la asociacin mayoritaria de comerciantes de la ciudad.

Propietario de cuatro zapateras en la capital de Galicia, en su negocio no puso en marcha ningn cambio y se muestra reacio a hacerlo. Como portavoz del resto de comerciantes, traslada la opinin generalizada del resto de empresarios, que ven un « sinsentido total » muchas medidas como, por ejemplo, tener las puertas de los negocios cerradas, pues las medidas anti covid-19 les obligaban a ventilacin hasta ayer y « de repente, pasamos de tener que tener puertas y ventanas abiertas a, de golpe y porrazo, cerrar ».

Echando la vista atrs, recuerda que en los momentos iniciales de la pandemia « las medidas cambiaban no de un da para otro, cada cuatro horas » y seala que, en general, el sector del comercio de la capital gallega est « en un impasse de espera », es partidario de esperar a que este nuevo decreto tambin se vaya modificando para no asumir los gastos que implica la instalacin de puertas automticas y que, finalmente, no sean necesarias.

Tampoco tienen previsto adoptar otras medidas como apagar los escaparates por la noche. Seijas tiene un negocio de zapatos y prendas de pie en el casco histrico, otro en el ensanche nuevo y dos en centros comerciales. Considera que en los dos que estn en espacio pblico sera negativo dejarlos a oscuras, pues « habr calles que quedan angostas; el comercio forma ciudad ».

Considera que uno de los « sinsentidos » de este decreto es que aplique las mismas medidas en toda Espaa, sin distincin, pues « no entiendo que se pueda aplicar la misma ley para el comercio de Santiago que para el de Madrid capital o Guadalajara porque, evidentemente, hay sitios que es necesario tener comercios encendidos porque dan vida a la ciudad ». « La ciudad sin comercios encendidos no es ciudad », insiste.

Tambin las multas despiertan sus crticas, pues el decreto prev sanciones de hasta 60.000 euros por infracciones leves y de hasta 100 millones de euros por las muy graves. « Se deben creer que los comerciantes son marajs, a uno le pones una multa de 60.000 euros y lo cierras, hay algunos que les cuesta facturar eso en todo el ao ».

En la capital gallega la medida no implicar cambios en los monumentos. El alcalde, Xos Snchez Bugallo, explic en una entrevista en la Televisin de Galicia que realizaron una consulta al Ministerio para la Transicin Ecolgica sobre el decreto de ahorro energtico y « la contestacin oficial que tenemos es que la iluminacin exterior de los monumentos no se tendr que apagar ». De esta forma, la Catedral, elemento ms emblemtico de la ciudad, mantendr su misma iluminacin.

Santiago es tambin sede administrativa de la Xunta de Galicia y, desde el lunes, el alumbrado exterior de los edificios administrativos y judiciales est apagado desde las 22:00 horas, esto es, la Xunta incluso se adelant a los cambios exigidos por el decreto. Adems, el Gobierno autonmico est en desacuerdo con el decreto, pero lo acatar igualmente, de forma que la temperatura de los edificios administrativos y judiciales se mantendr en 27 grados como mximo.

Vista general de la estaci
Vista general de la estacin Intermodal de Bilbao.EFE

Pas Vasco

La normalidad es la tnica general en la aplicacin en Euskadi de las nuevas medidas de ahorro energtico en espacios pblicos, empresas y comercios, aunque siguen existiendo algunas dudas sobre todo en estos ltimos establecimientos, informa Efe.

Los negocios y administraciones aseguran que cumplen con los valores marcados para el termostato y el apagado de luces, como de los escaparates.

En las administraciones pblicas la situacin est claramente marcada por las vacaciones y por la escasez de personal en muchas de las dependencias, por lo que habr que ver qu ocurre cuando las oficinas estn al completo.

Entre las medidas de ahorro energtico con repercusin en el transporte, la Estacin Intermodal de Bilbao ha modificado su sistema de control de temperatura para mantener una climatizacin a 27 grados, un grado o dos ms que hasta ahora.

Fuentes de esta estacin y del aeropuerto de Loiu han indicado a Efe que sus instalaciones se han adaptado a la nueva normativa, que incluye el control de temperatura en las estaciones de autobs, de tren y en los aeropuertos, no en el interior de los medios de transporte en s.

En el caso de Metro Bilbao han explicado que el decreto afecta nicamente a la oficina central y a la oficina de talleres, no al interior de los trenes.

Por su parte, comerciantes y hosteleros vascos aseguran que « cumplirn » las medidas del plan energtico aunque demandan mayor concrecin y piden que « no se entre a saco con las sanciones ».

El apagado de escaparates y el ajustes de termostatos ha entrado en vigor esta medianoche y generado dudas en estos sectores, que engloban establecimientos muy diversos.

Estbaliz Tello, presidenta de Euskomer, asegura que el sector es « responsable » pero ha pedido « algo ms de flexibilidad » en el tiempo de aplicacin de las medidas ya que agosto es un mes « prcticamente inhbil » para poder realizar algunas adaptaciones en los comercios.

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