El ex presidente Zapatero se desvincula del ‘caso Morodo’: « Que actúe la Justicia »

Asegura que que ni tenía conocimiento ni mantenía con su ex embajador en Venezuela una « especial relación »

José Luis Rodríguez Zapatero y Raúl Morodo, en una imagen de 2015.

José Luis Rodríguez Zapatero y Raúl Morodo, en una imagen de 2015.

El ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero se ha desvinculado hoy de las supuestas actividades delictivas de quien fue embajador en Venezuela, Raúl Morodo, cuando él estaba al frente del Ejecutivo, y ha asegurado que ni tenía conocimiento ni mantenía con él una « especial relación ». Zapatero ha respondido así a las informaciones que hoy publica este periódico sobre los pagos a la mano derecha del vicepresidente del fallecido Hugo Chávez, José Vicente Rangel.

Una investigación de la Agencia Tributaria ha detectado que Morodo y su familia realizaron transferencias desde paraísos fiscales a personas destacadas del Ejecutivo chavista. Previamente el embajador y su entorno habían recibido importantes cantidades del Gobierno venezolano en concepto de asesoría, por trabajos que se consideran inexistentes. En una entrevista en la Cope, el ex presidente socialista ha negado saber nada de todo esto y ha defendido que para él Morodo era « un embajador más ». « Pero era el embajador de mi Gobierno, esto no lo eludiré » . « Que actúe la Justicia y todas las responsabilidades se establezcan con nitidez », ha señalado.

En su regreso hoy al primer plano, Zapatero no ha esquivado ningún tema conflictivo. Ha respondido sobre el viaje a suelo español de la número dos del actual Ejecutivo de Venezuela, Delcy Rodríguez, de la que ha manifestado que él no estaba « avisado » y sobre la situación de este país. En ambos casos con una premisa: no dar nada por « bueno » porque considera que, según, su experiencia, siempre existe una disfunción entre « cómo se cuentan las cosas y cómo es lo que yo he vivido ».

En este sentido ha defendido el conocimiento que él tiene sobre Venezuela, por encima del que pueda atesorar el también ex presidente socialista Felipe González, y su convicción de que sobre este país se hace « un análisis falso de la situación de origen » y por eso todas las estrategias que se han puesto en marcha han sido « erróneas ». Opuesto a las sanciones y la presión ejercida por EEUU y más favorable al entendimiento con Maduro que por ejemplo González, Zapatero ha insistido en su idea de que « lo que es bueno » para Venezuela es que « haya pacto » entre Gobierno y oposición y « se celebren elecciones legislativas », a pesar de la reclamación internacional de que sean presidenciales.

« Nada más une que una crisis »

El ex mandatario español ha dejado claro que tampoco coincide con las opiniones de González sobre el Gobierno de coalición, que éste ve parecido en ocasiones al « camarote de los hermanos Marx ». Según Zapatero, está funcionando y « ha producido en poco tiempo muchas decisiones trascendentales », con un debate interno que él considera incluso menor del que se podría dar en un Ejecutivo monocolor. « Hasta ahora, por lo que veo y lo que conozco, el entendimiento es bastante razonable ». Incluso cree que el alcance de la emergencia sanitaria y sus consecuencias económicas y sociales lo han cohesionado porque « nada une más que una crisis ».

Zapatero ha reconocido que él nunca pensó que vivirá « algo peor » que la crisis financiera que comenzó en 2008, pero ha afirmado que esta lo es porque « afecta a la salud y la vida » y porque acarrea una crisis económica « inevitable » al obligar al cierre del país. Por eso, ha dicho, « mi solidaridad casi biológica ».

De hecho, el ex presidente ha salido al auxilio de la gestión que ha realizado el Gobierno de coalición porque el balance en términos de control de la pandemia es « bastante positivo » en comparación con Reino Unido o Italia y porque en el terreno económico se ha presentado « un plan extraordinariamente poderoso de compromiso social, aunque es verdad que con ayuda europea ». En su opinión, algunas de las críticas que se han hecho como que España se encontraba en una « dictadura constitucional por el estado de alarma », según dijo el líder de la oposición, Pablo Casado, han sido « delirantes ».

Tenemos que admitir, ha manifestado, que « a la política y a los Gobiernos no se les puede pedir que vayan por delante de la ciencia » y que, en definitiva, con el número de contagios (controlados y conocidos) que existía en España a finales de febrero y principios de marzo no se podía prever la explosión posterior. « Es un virus insidioso, muy novedoso », ha apuntado, « cómo no van a producir errores en la gestión ».

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